martes, 24 de mayo de 2011

Primeros problemas comunicativos

¡Hola! ¿Ya estoy en China! He bajado al restaurante debajo de casa (un restaurante... ¡chino!) y todos hablaban raro y comían arroz con no sé qué, así que me he sentado y le he pedido al tío -Una paella, por favor y me ha dicho -¿Qué? y le he dicho -Una paella y me ha dicho -¿Qué? y le he repetido -Una paella y otra vez me ha respondido -¿Qué? y le he vuelto a decir despacio -Paella y él otra vez: -¿Queeeeé? y de repente me he quedado pensando y le he preguntado que por qué me respondía "Qué" y entonces me ha dicho -Whaaat? y yo le he dicho -¿Qué? y él ha dicho -¿Qué? y yo he dicho -¿Qué? y él ha repetido -¿Qué? y yo -¿Qué? y él -¿Qué? y yo -¿Qué? y él -¿Qué? y yo -¿Qué? y él -¿Qué de qué? y yo -¿Cómo que qué de qué? y él -¿Qué? y yo -¿Qué dices? y él -¿Qué?... Total, un lío.


¡Que es broma! Que aún no estoy en China: estoy en Madrid y me voy a dormir.
¡Visca el Barça!

miércoles, 18 de mayo de 2011

Me estoy quedando dormido, se me van cerrando los párpados y aparece una imagen del sueño que comienza... pero abro aún los ojos en este sofá de casa (Sevilla), y recuerdo un clic, en 2004: esta foto del Chinatown de Nueva York, paseos que me despertaron ya entonces un cierto interés por China.



Otro Clic -con mayúscula, Clic International House, la academia donde el pasado agosto saqué el título de profe de español- me acerca ahora más a China. La semana antes de empezar ese curso viajé a Venecia: allí Caterina, una amiga que estudia chino, me volvió loco con sus historias de aquel país.

Muy cerca de Venecia, en Pádova, había yo pasado uno de los mejores años de mi vida (2007-2008): busqué la diferencia de una cultura similar, un país donde integrarme bien desde el principio, donde entender la vida y ser casi uno más... Fue un año maravilloso. Pero es lo contrario lo que ahora persigo: la realidad más diferente que pueda encontrarme en este mundo. Porque me considero relativista y me enfado si no me dejan beber la sopa del plato (bueno, cada cosa tiene el valor que cada uno quiera darle, creo).

Y como pienso que nada en sí mismo es bueno o malo, bonito o feo, ni siquiera grande o pequeño, ni de tal o cual color, pues depende de la luz a cada hora del día, me voy muy contento a un lugar maravilloso donde nadie guarda una cola y donde todos escupen por la calle. Eso es lo que más me cuentan.

Voy a trabajar como profesor de español en la ciudad de Xian, en la academia International House, donde recibiré, además, clases de mandarín. Hoy es ya jueves (3.25 de la noche, mucho sueño). Dentro de una semana estaré aterrizando en Pekín.

Sé que se abre una etapa importante, interesante, apasionante, y quiero compartirla por aquí porque a alguien le ha dado la gana de censurar un invento -facebook- que millones de personas usan para comunicarse. ¿Quién coño tiene que decirle a los demás lo que pueden o no hacer?

Me voy a dormir. Gracias a mis padres, a nuestra amiga Concha, a toda mi familia y mis amigos. A todos os voy a echar de menos. Pero voy a fliparlo también, ¡y me voy a hartar de arroz!